Vigo da miedo y es un peligro, yo lo dejo ahí.
Tal día como un jueves se nos ocurrió a Adri y a mi ir a hacer una visitilla de turisteo a Vigo, que no conocíamos mucho, además de aprovechar la tarde para ir a un cine como es debido y ver en una sala decente cierto estreno que no mencionaré (no tiene nada que ver con Harry Potter, no eh... nada).
Lo planificamos con dos semanas de antelación, compramos los billetes de tren, las entradas para el cine y nos personamos en la estación el sábado a primera hora con un humor de estos que me dan a mi cuando como mucho azúcar o tomo un Aquarius. Hora y media de viaje y estábamos en la ciudad más emocionados que dos enanos.
Lo primero que hicimos fue recorrer la calle Urzáiz y Príncipe, porque nos dijeron:
Ismael: Si, lo primero que vais a oler cuando pongáis un pie en la calle Príncipe es un olorcico a gofres buenísimo.
Pablo: Si, no podéis caminar por la calle Príncipe sin comeros un gofre.
Ana: También hay muchas tiendas, que es toda la zona comercial y tal.
Pues no ¡no! allí no había ni un alma ¡mucho menos gofres! estaba todo aquello vacío cual ciudad fantasma. Primer fallo del día, no comimos gofres.
Después pensamos que sería buena idea acercarnos por la zona del puerto deportivo, que también parecía ser muy bonito. Nos hicimos fotos en un transatlántico mientras veíamos salir a todos los guiris con chanclas y camisetas de manga corta estando a una temperatura de 11ºC y un viento que volabas, o sea, ni frío ni nada. Caminamos por un centro comercial hiper-pijo donde fueron todos los guiris, cuando sin arte ni parte, nos aborda una chica subida en un biciclo eléctrico hablándonos en inglés, toda emocionada ella, hasta que le contestamos en castellano.
Chica del biciclo: Ya me parecía a mi que no teníais pinta, pero como llevabas el bolso de Harrods pues pensé que seríais de allá.
Pensamiento de Teffa: bien se ve que no teníamos pinta de guiris ni nada, nuestras características principales lo demuestran: 1.moremos, 2.abrigados hasta los dientes y 3.gritándonos en castellano.
Después conseguimos un mapa de la ciudad con sus "puntos de interés". Como punto señalable se encuentra "a rúa do Pracer" (o en castellano, la Calle del Placer), todo lleno de puticlubs. Es de interés máximo para los turistas, por supuesto ¡dónde va a parar!
Seguimos escalando calles y nos fuimos al Castro de Vigo, con diferencia la zona más interesante, aunque podía estar mejor cuidada. La verdad que no creíamos eso de "Vigo es todo cuestas" hasta que subimos al Castro, que lo único que hicimos fue subir, subir, y subir más escaleras de las que puedo recordar.
Hasta aquí todo fue medianamente felicidad, hacía sol y todas las personas de la tercera edad a las que abordamos para pedir orientación mostraron gran interés en nuestra visita. Bueno, bastante interés. Ejem, más bien fueron unos cotillas que no nos los podíamos sacar de encima y por poco nos cuentan toda su historia familiar remontándose a 100 años atrás.
A todo esto ya era medio día, teníamos hambre y queríamos descansar. Así que pensamos que era mejor ir directamente al centro comercial donde íbamos a ir al cine para comer allí. Inicialmente pensamos que no íbamos a tener pérdida, era caminar recto por Gran Vía. Hicimos lo más difícil: caminamos por las calles enrevesadas de la ciudad y llegamos a Plaza España sin problemas, ¿cómo íbamos a perdernos por la única avenida en la que solo teníamos que caminar recto?
Aquello nos empezaba a oler mal cuando vimos que todo se tornaba lúgubre y sin vida. Caminamos casi 1Km mientras veíamos pasar concesionarias y muchos coches. Caminamos otro kilómetro más cuando llegamos a un punto que todo nos parecía muy desértico, con muchas carreteras, se nos acababa la acera y no veíamos ningún centro comercial. Preguntamos a una chica cómo llegar cuando nos hace una mueca de "estáis en el quinto infierno desde aquí" y nos dice:
- Es que tenéis que pasar dos gasolineras, rodear la estación de autobuses y caminar hacia la izquierda.
En ese momento casi nos da un algo, porque las gasolineras hacía un kilómetro que las habíamos dejado atrás. Cansados y sudorosos, que a esa hora pegaba el sol, fuimos hasta la estación de autobuses, no sin antes llevar nuestro primer merecido del día por perdernos: mojadura total. En cero coma se fue el sol y fue reemplazado por una lluvia extrema.
Sin estar contentos con las indicaciones de la chica preguntamos a un señor que nos dijo:
- ¡Pero eso no tiene pérdida! Volvéis a Plaza España, 200 metros y ya estáis.
Mientras con Adri nos mirábamos y nos decíamos "¡Pero si volvemos de allí y solo teníamos que caminar recto! No puede ser". A la tercera va la vencida, claro. Preguntamos a los de información, pensando que el señor es muy mayor y se le fue la cabeza dándonos indicaciones, cuando el de información también nos dice:
- Eso nada, vais a una plaza...
Yo: ¿La Plaza España?
- Si, exacto, la Plaza España, vais por Gran Vía...
Yo: Espere! - saco mi mapa histéricamente y le digo - ¿Dónde estamos ahora?
Y me señala: punto rojo Plaza España; punto B donde estamos; punto A donde deberíamos estar.
Estupendo. Ahora está todo más claro. ¿Lo peor? Estábamos convencidos de que esa era Gran Vía, ¡hasta encontramos coincidencias en el mapa! Ni siquiera le hicimos caso a una marquesina de una parada de autobús que ponía "Avenida de Madrid", sólo se nos ocurrió elucubrar porqué estaba ahí, cosas tan obvias como "quizá Gran Vía tiene dos nombres", "quizá Gran Vía está formada por muchas vías que tienen más de dos nombres", y muchas cosas como esas.
Pues sí, Plaza España fue nuestra perdición. Digamos que estábamos ubicados en el punto rojo y acabamos en B, cuando deberíamos estar en A. En ese punto de asco y sufrimiento nos subimos a un taxi, mandamos nuestra caminata a la mierda y nos fuimos directos al centro comercial.
Cansados, sudados, mojados por la lluvia y hambrientos a las tres de la tarde acabamos en un buffet libre. Todo volvía a ser felicidad, fuimos a servirnos muchas veces comida hasta que el estómago nos pidió clemencia cuando se nos ocurrió la fabulosa idea de inmortalizar nuestras caras después de todo el sufrimiento.
Yo: Vale Adri, sácanos una foto.
Adri: Bueno, la saco con mi cámara - buscando la cámara... la cámara.... cara de pánico por parte de Adri y mía - ¿Y la cámara?
Si, se la robaron mientras íbamos a buscar comida.
A partir de ahí fue la vorágine: chonis por todas partes tirados en los pasillos del centro comercial, casi morimos en el viaje de vuelta en taxi hasta Plaza España, fuimos castigados con una lluvia intensa mientras luchábamos contra los paraguas de los demás viandantes, podríamos habernos intoxicado con un chocolate vomitivo y espeso que nos pusieron en una chocolatería y he sido personalmente atacada por el propio local cuando me di una ostia en la cabeza con una esquina sobresaliente de la pared.
Vigo: te odiamos con todo nuestro ser.
Fue todo una vorágine tremenda de inmundicia y nauseabundez!! xD
ResponderEliminarEs que Vigo turístico, lo que se dice turístico no es. esta bien para trabajar, y porque tienes de todo (sobre todo si vienes de un pueblo pequeño, como yo) pero ya. No obstante, como a todo, supongo, si vives en el un tiempo le acabas cogiendo cariño (incluso a sus endemoniadas cuestas) :)
ResponderEliminarEstoy de acuerdo que lo que se dice turístico como Santiago de Compostela, Madrid, Londres o París, pero es bueno informarse. Yo conozco cada rincón turístico de Vigo; y los tiene. Pero estas dos "almas", esta claro que ni caminando por la calle Bailén en Madrid hubiesen sacado ninguna conclusión.
Eliminarbreak;
ResponderEliminarhttp://img.moonbuggy.org/bear--dolphin-bondage/ En mi opinion cerveza de bacon
ResponderEliminaraa
ResponderEliminarSiempre se debe de viajar con personas que tenga un mínimo de idea de como planificar una visita.
ResponderEliminarEsta clara la falta de experiencia en viajes. Y el resultado es el normal en estos casos. No os enterasteis de nada y encima criticáis.
Viendo que pasasteis por Principe y Urzáiz y no hacéis ningún comentario, es de suponer que visita cultural no es lo que pretendíais.
Al Castro tampoco fue visita cultural; también esta claro, por que tampoco hacéis ningún comentario. Además de que desconocéis que en el mes de noviembre, lo normal es que las hojas de los arboles caigan y el aspecto es el corresponde al otoño.
Quizás, transcurridos dos años "habréis mejorado" un poco culturalmente ¿? y es posible que incluso sepáis preguntar; interpretar un plano ya no lo creo, pero INTERNET FACILITA LA PROGRAMACIÓN DE UN VIAJE O UNA VISITA A UN A CIUDAD, además de servir para jugar.
Querido Anónimo del 2 de enero de 2013, 19:22.
ResponderEliminarYo no vivo en Vigo (gracias a los Dioses) pero estudio allí y dicha cuidad es una gran M la mires como la mires.
Me parece de lo más normal que estos chicos se hayan perdido, ya que casi nada está indicado, o al menos, correctamente indicado.
Lo del tiempo tampoco es culpa de ellos, como iban a saber que Vigo es un infierno (tanto en invierno como en verano)? Por ejemplo, en Santiago (tampoco soy de allí), en noviembre y también con lluvia, puedes ir por la calle sin morirte del asco ni la mitad que en Vigo.
Lo siento, pero es una realidad, no hay por donde defender a ese pueblo venido a más que pretende ser cuidad.
P.D: espero que tú si sepas interpretar un plano, y que no te hayas perdido nunca.