21 de noviembre de 2010

Un día en Vigo da para mucho

Vigo da miedo y es un peligro, yo lo dejo ahí.

Tal día como un jueves se nos ocurrió a Adri y a mi ir a hacer una visitilla de turisteo a Vigo, que no conocíamos mucho, además de aprovechar la tarde para ir a un cine como es debido y ver en una sala decente cierto estreno que no mencionaré (no tiene nada que ver con Harry Potter, no eh... nada).
Lo planificamos con dos semanas de antelación, compramos los billetes de tren, las entradas para el cine y nos personamos en la estación el sábado a primera hora con un humor de estos que me dan a mi cuando como mucho azúcar o tomo un Aquarius. Hora y media de viaje y estábamos en la ciudad más emocionados que dos enanos.
Lo primero que hicimos fue recorrer la calle Urzáiz y Príncipe, porque nos dijeron:

Ismael: Si, lo primero que vais a oler cuando pongáis un pie en la calle Príncipe es un olorcico a gofres buenísimo.
Pablo: Si, no podéis caminar por la calle Príncipe sin comeros un gofre.
Ana: También hay muchas tiendas, que es toda la zona comercial y tal.

Pues no ¡no! allí no había ni un alma ¡mucho menos gofres! estaba todo aquello vacío cual ciudad fantasma. Primer fallo del día, no comimos gofres.

Después pensamos que sería buena idea acercarnos por la zona del puerto deportivo, que también parecía ser muy bonito. Nos hicimos fotos en un transatlántico mientras veíamos salir a todos los guiris con chanclas y camisetas de manga corta estando a una temperatura de 11ºC y un viento que volabas, o sea, ni frío ni nada. Caminamos por un centro comercial hiper-pijo donde fueron todos los guiris, cuando sin arte ni parte, nos aborda una chica subida en un biciclo eléctrico hablándonos en inglés, toda emocionada ella, hasta que le contestamos en castellano.

Chica del biciclo: Ya me parecía a mi que no teníais pinta, pero como llevabas el bolso de Harrods pues pensé que seríais de allá.  
Pensamiento de Teffa: bien se ve que no teníamos pinta de guiris ni nada, nuestras características principales lo demuestran:  1.moremos, 2.abrigados hasta los dientes y 3.gritándonos en castellano.

Después conseguimos un mapa de la ciudad con sus "puntos de interés". Como punto señalable se encuentra "a rúa do Pracer" (o en castellano, la Calle del Placer), todo lleno de puticlubs. Es de interés máximo para los turistas, por supuesto ¡dónde va a parar!

Seguimos escalando calles y nos fuimos al Castro de Vigo, con diferencia la zona más interesante, aunque podía estar mejor cuidada. La verdad que no creíamos eso de "Vigo es todo cuestas" hasta que subimos al Castro, que lo único que hicimos fue subir, subir, y subir más escaleras de las que puedo recordar.

Hasta aquí todo fue medianamente felicidad, hacía sol y todas las personas de la tercera edad a las que abordamos para pedir orientación mostraron gran interés en nuestra visita. Bueno, bastante interés. Ejem, más bien fueron unos cotillas que no nos los podíamos sacar de encima y por poco nos cuentan toda su historia familiar remontándose a 100 años atrás.

A todo esto ya era medio día, teníamos hambre y queríamos descansar. Así que pensamos que era mejor ir directamente al centro comercial donde íbamos a ir al cine para comer allí. Inicialmente pensamos que no íbamos a tener pérdida, era caminar recto por Gran Vía. Hicimos lo más difícil: caminamos por las calles enrevesadas de la ciudad y llegamos a Plaza España sin problemas, ¿cómo íbamos a perdernos por la única avenida en la que solo teníamos que caminar recto?

Aquello nos empezaba a oler mal cuando vimos que todo se tornaba lúgubre y sin vida. Caminamos casi 1Km mientras veíamos pasar concesionarias y muchos coches. Caminamos otro kilómetro más cuando llegamos a un punto que todo nos parecía muy desértico, con muchas carreteras, se nos acababa la acera y no veíamos ningún centro comercial. Preguntamos a una chica cómo llegar cuando nos hace una mueca de "estáis en el quinto infierno desde aquí" y nos dice:

- Es que tenéis que pasar dos gasolineras, rodear la estación de autobuses y caminar hacia la izquierda.

En ese momento casi nos da un algo, porque las gasolineras hacía un kilómetro que las habíamos dejado atrás. Cansados y sudorosos, que a esa hora pegaba el sol, fuimos hasta la estación de autobuses, no sin antes llevar nuestro primer merecido del día por perdernos: mojadura total. En cero coma se fue el sol y fue reemplazado por una lluvia extrema.

Sin estar contentos con las indicaciones de la chica preguntamos a un señor que nos dijo:

- ¡Pero eso no tiene pérdida! Volvéis a Plaza España, 200 metros y ya estáis.

Mientras con Adri nos mirábamos y nos decíamos "¡Pero si volvemos de allí y solo teníamos que caminar recto! No puede ser". A la tercera va la vencida, claro. Preguntamos a los de información, pensando que el señor es muy mayor y se le fue la cabeza dándonos indicaciones, cuando el de información también nos dice:

- Eso nada, vais a una plaza...
Yo: ¿La Plaza España?
- Si, exacto, la Plaza España, vais por Gran Vía...
Yo: Espere! - saco mi mapa histéricamente y le digo - ¿Dónde estamos ahora?

Y me señala: punto rojo Plaza España; punto B donde estamos; punto A donde deberíamos estar.


Estupendo. Ahora está todo más claro. ¿Lo peor? Estábamos convencidos de que esa era Gran Vía, ¡hasta encontramos coincidencias en el mapa! Ni siquiera le hicimos caso a una marquesina de una parada de autobús que ponía "Avenida de Madrid", sólo se nos ocurrió elucubrar porqué estaba ahí, cosas tan obvias como "quizá Gran Vía tiene dos nombres", "quizá Gran Vía está formada por muchas vías que tienen más de dos nombres", y muchas cosas como esas.

Pues sí, Plaza España fue nuestra perdición. Digamos que estábamos ubicados en el punto rojo y acabamos en B, cuando deberíamos estar en A. En ese punto de asco y sufrimiento nos subimos a un taxi, mandamos nuestra caminata a la mierda y nos fuimos directos al centro comercial.

Cansados, sudados, mojados por la lluvia y hambrientos a las tres de la tarde acabamos en un buffet libre. Todo volvía a ser felicidad, fuimos a servirnos muchas veces comida hasta que el estómago nos pidió clemencia cuando se nos ocurrió la fabulosa idea de inmortalizar nuestras caras después de todo el sufrimiento.

Yo: Vale Adri, sácanos una foto.
Adri: Bueno, la saco con mi cámara - buscando la cámara... la cámara.... cara de pánico por parte de Adri y mía - ¿Y la cámara?

Si, se la robaron mientras íbamos a buscar comida.

A partir de ahí fue la vorágine: chonis por todas partes tirados en los pasillos del centro comercial, casi morimos en el viaje de vuelta en taxi hasta Plaza España, fuimos castigados con una lluvia intensa mientras luchábamos contra los paraguas de los demás viandantes, podríamos habernos intoxicado con un chocolate vomitivo y espeso que nos pusieron en una chocolatería y he sido personalmente atacada por el propio local cuando me di una ostia en la cabeza con una esquina sobresaliente de la pared.

Vigo: te odiamos con todo nuestro ser.

18 de noviembre de 2010

Pases VIP

Sobre como cuándo se me fue el alma a los pies y me di la cabeza contra la pared al enterarme de que tengo pases VIP para hacer papeleo burocrático y no los utilicé.

Hace un mes y medio....
Yo: Siiiiiiiii, ¡¡¡¡heee consiguido un hueco de cita previa para renovar mi DNI!!! ¡no lo puedo creeer! Pondré dos velas para no molestar a los dioses por semejante bendición.

Hace dos días, en mi hábitat de trabajo....
Jorge: Ahh, así que final fuiste a renovar hoy el DNI hoy eh?
Yo: ¡si! ¡ahora ya soy persona documentada! (cara de felicidad suprema), aunque tuve que esperar la vida y casi me da un algo por no encontrar cita, pero bueno.
Otro: ¿Sabes que por trabajar en la Universidad tienes trato especial no? Pases VIP para renovar el DNI, solamente tienes que solicitarlo por Internet y ya vas al día siguiente. Por supuesto esto solo lo saben muy pocas personas, son servicios especiales reservados para unos pocos, ya sabes...

Mi cara se torna al azul mientras se me cae la mandíbula, PARA ESO ESTUVE YO HISTÉRICA TRATANDO DE CONSEGUIR UNA CITA DURANTE UNA SEMANA??!!! Esos servicios son tan especiales que no lo sabe nadie! ¿no pertenezco al grupo de unos pocos?

Jorge: Ah si! es verdad, no te lo había dicho! se me había olvidado que tenemos esas ventajas.

Pensamientos de Teffa; ya..... (sangre hirviendo por dentro)

7 de noviembre de 2010

Operación "cambio de compañía" II

Ayer, en un arrebato de euforia y positivismo (propio de mi alteración hormonal que solo duró una semana) decidí que esto del cambio de compañía era una lata y que no iba a servir para nada. Así que toda contenta pensé en darle una segunda oportunidad a mi compañía telefónica, en un derroche de afecto por los siete años que hace que estoy en ella. Me puse la chaqueta, pillé bolso y el coche y me fui a la tienda a ver el móvil que quería cambiar por puntos, esos que cuestan como si derramaras tu propia sangre. 
Llego a la tienda y le digo a la chica que teléfono quiero, me lo enseña y se pone contenta de que al final firme otros 18 meses de permanencia. He aquí el momento peliagudo, cuando me informa que me van a estafar apenas encienda el móvil.

Chica de la tienda: Es que claro, cuando lo tengas se te va a activar la tarifa plana de Internet y automáticamente te van a cobrar 15 euros más IVA.
Yo: Aja.. ¿y qué pasa si yo no la quiero? ¿eso es obligatorio? yo no estoy contratando nada, ¡sólo cambio el móvil! Aun si no fuera cara todavía, pero 15 euros dan para mucho, ¡y ni siquiera forman parte de tu consumo mínimo!
Chica de la tienda: Ya, bueno, para anularlo tienes que llamar para que te lo cancelen...
Pensamientos de Teffa: y rogarles y arrastrarte por el fango para que te escuchen.
Chica de la tienda: y te cobrarán la parte proporcional del tiempo que lo tuviste activado.
Pensamientos de Teffa: o sea, un microsegundo hasta que los llame gritando histéricamente para que me lo cancelen.
Yo: Entiendo.
Chica de la tienda: Pero igualmente te conviene tener esa tarifa, porque claro, el móvil se conecta solo a Internet y si no la tienes te cobraremos 2,5 euros por conexión más la navegación.
Pensamientos de Teffa: o sea, que voy a tener que vender mi hígado en el mercado negro cuando me llegue la factura.
Chica de la tienda: (como vio que en cualquier momento daba dos pasos y me daba media vuelta) Pero tranquila, que nosotros te damos los pasos para que el móvil no se conecte a Internet.
Yo: Hacéis eso para cobrarme cosas de más cuando inicialmente podría venir así configurado y nos ahorrábamos historias, ¿y seguro que después no se conecta solito no?
Chica de la tienda: Ehhh, bueno... ehh, nosotros te damos los pasos, pero no aseguramos, NO ASEGURAMOS, que no lo haga a voluntad.
Pensamientos de Teffa: ¿Perdona? ¿a voluntad? ¿qué?
Yo: Es decir, se va a conectar solito de todas todas y me vais a cobrar aunque esté configurado como que no.
Chica de la tienda: Si, pero bueno, hemos vendido muchos y nadie vino a la tienda a quejarse o a reportar esas incidencias. 
Pensamientos de Teffa: Ya claro, ¡no te jode! Cuando te llega la factura astronómica lo primero que haces es llamar gritando a la compañía telefónica, no vas a a venir a esta tienducha a que te escuche una chica que solo está de imagen y no arregla nada!

No se por qué me dan esos arrenques de bondad y confianza cuando al final van a intentar estafarme por todos los medios. Ni falta que hace decir que me di media vuelta y me fui a la tienda de Yoescucho a tramitar mi portabilidad, por segunda vez.

1 de noviembre de 2010

Leti y el sapo

Si, estoy sentada delante de la tele por segunda vez mirando Letizia y el Principe, porque no podía hacer una crítica de algo cuando no lo he visto (la primera vez no tuve el suficiente valor), así que ya que estoy con las hormonas alborotaras y me siento más sensible que otros días, creo que lo soportaré.

El príncipe, más alelado no lo podían haber pintado. Primero actúa como si tuviese 14 años, tímido y tonto; después se desmelena y hace proposiciones indecentes a diestro y siniestro, saca su mal genio y berrea con todos, así muy chico malo. Agg y baila!! Todo muy a lo peli americana, bailando salsa y de repente musiquita lenta para pillar, miraditas y ojitos por todas partes. Regalitos y notitas como “Sorry”, el amorío idílico en plan Pretty Woman da ganas de darse contra la pared. El rollo príncipe y plebeya lo llevaron hasta el extremo, dudo horrores que realmente eso tenga algún mínimo parecido con la realidad.

Lo que más chirrían son las actuaciones, más falsas que un billete de 6 euros. El rey con voz gangosa corriendo a lo Forrest Gump y tirándole los tejos a todas las doncellas; la reina como la salvadora de todos  cuidando de su niño, ni que tuviera 5 años; Leti haciéndose la seria y la estrecha, poniendo morritos, diciendo siempre que no mientras Felipe le dice “esto es fácil, solo hay que darle a la tecla siguiente, como en el Windows”, si.

Ellos pelean con ansia por consumar su amor en el matrimonio, pero siempre les ponen pegas porque Leti  es divorciada, periodista y ajena al mundillo real, si es que no se puede tener todo, antes estaba con una mucho peor, la modelo esa. Ya me estoy poniendo sensiblera, ahora seguro voy a empezar a defender a Leti, mejor lo dejo aquí. Qué más voy a decir, todos sabemos como acaba.

Aun así tengo que decir que al final no he podido quedarme a verlo entero, llegó a tal nivel que tuve que apagar la tele e ir al cine, mis hormonas alteradas necesitan otro tipo de romanticismo menos vomitivo. Resumen: no vale mucho la pena, pero si aun así quieres "un cuento de hadas contemporáneo" siempre puedes comprarte el libro y ahogarte en su inmundicia.

29 de octubre de 2010

Lluvia, otra vez


Has vuelto lluvia. Pies mojados y pelos de loca a partir de ahora. Era visto que no nos iba a dar más tregua.